Actualmente los trastornos de ansiedad esta aumentando en el mundo moderno, las causas son variadas, el estilo vida, la forma de enfrentarnos a los retos diarios, nuestra personalidad, como la hemos manejado siempre, el querer llegar a todo, etc…en definitiva, cualquier persona puede sufrir ansiedad en momentos puntuales de nuestra vida, pero existen factores de riesgo que habría que tener en cuenta como aspectos genéticos, experiencias vitales, ciertos rasgos de personalidad y/o ciertas enfermedades enfermedades físicas como por ejemplo problemas de tiroides o enfermedades crónicas.
¿Estás ansioso/a, irritable o sientes que pierdes el control con facilidad?
¿Muchas situaciones te sientan mal y te controlas mucho peor?
¿Te han dicho tus familiares y/o amistades que estás más irascible?
La ansiedad es una respuesta normal ante ciertas situaciones, pero si la asociamos a estímulos que consideramos peligrosos y amenazantes se generaliza convirtiéndose en una respuesta inadecuada. Sus efectos son sumamente desagradables para quién la padece y los que le rodean.
Los síntomas de la ansiedad son variados dependiendo de la persona, momento vital y su personalidad.
Tienen un componente físico cómo temblores, sudoración, mareos, latido cardíaco acelerado, sudoración, sensación de miedo o peligro inminente y también síntomas que tiene que ver con el sistema digestivo (sensación de hinchazón del estómago, digestiones pesadas o molestas, se «cierra» el estómago), y un componente mental como irritación, dificultad para concentrarse, estar más olvidadizo/a, rumiación, una continua presencia de preocupaciones en los pensamientos, continua sensación de nerviosismo. También están relacionados con problemas de insomnio y/o dificultad para conciliar el sueño.
5 pequeños consejos para mejorar momentos donde la ansiedad se hace presente
1- Tómate tu tiempo para las tareas cotidianas
Muchas personas ansiosas se mueven continuamente de un lugar a otro, se llenan el día con muchas actividades, por ejemplo comen de pie son sentarse a la mesa, hacen dos o tres cosas a la vez.
El problema de todo ésto es que el cerebro se está retroalimentando constantemente de señales que envía nuestro cuerpo, y ante la agitación psicomotora-mental a la cual le sometemos le indica que estamos apresurados y ansiosos/as disparando el sistema nervioso aumentando los niveles de ansiedad.
2- No dejes tareas pendientes
Otro de los aspectos que aumenta la ansiedad es saber que tenemos tareas pendientes. En muchas ocasiones postergamos tareas porque «no encontramos» el momento de hacerlas, o hay pocas ganas de realizarlas y se van acumulando convirtiéndose en fuente de tensión.
Planifica las tareas con realismo, no intentes abarcar más de lo que puedas, ni dejes que se atrasen y/o acumulen asuntos pendientes.
3- Aprende a decir «no»
En muchas ocasiones la ansiedad aparece porque no sabemos decir «no» y nos llenamos de tareas que no nos permiten disfrutar de tiempo libre de disfrute.
La persona a la que ocurra ésta situación debería aprender a jerarquizar y determinar qué tarea es importante y cuál no.
4- Cambia tu forma de pensar
A menudo, la persona que sufre ansiedad de manera habitual suele estructurar y planificar de forma rígida, en sus ideas, pensamientos. Es perfeccionista y se preocupa demasiado por lo que imagina que sucederá, generando más ansiedad y temores sin fundamento.
Date tiempo para pensar en lo importante, planifica de manera que pueda haber imprevistos sin ocasionarte un estado de ansiedad y permite que las cosas vayan sucediendo de forma más fluida, adaptándote alas circunstancias que la vida te va ofreciendo.
5- Aprende técnicas de relajación
Se trata de buscar al día, un momento o momentos de estar contigo mismo/a, sin ser molestado para darte un espacio de calma y relajación.
Cada persona puede buscar lo que resulte más apropiado a su estilo y personalidad como yoga, meditación, audios o podcast de relajación.
En el caso que no puedas por ti mismo/a poder generar una manera más saludable de vivir, disminuyendo tu sensación de ansiedad, lo más recomendable es que acudas a un psicólogo/a de confianza que pueda ayudarte a poder entender lo que te está ocurriendo y buscar conjuntamente soluciones que se ajusten mejor a tu estilo de vida y circunstancias.
«No hay necesidad de apagar la ansiedad, sólo de escucharla» Jon Kabat Zinn

Psicóloga Clínica por la Universidad de Salamanca en 1993, con Master Universitario (primera promoción) en Terapia de Pareja y Familia por la Universidad del País Vasco y amplió su formación en Psicodrama (Individual, Pareja, Familia y grupo) por el Instituto de Técnicas de Grupo y Psicodrama (ITGP). Pertenece a la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP) y miembro numeraria de la Asociación Vasca de Psicoterapias Dinámica y Sistémica (AVAPSI) acreditada como psicoterapeuta y profesora de familia y pareja
