Empieza a caer un tabú. Actualmente es imposible ignorar el suicidio, fenómeno complejo cargado de ideas preconcebidas y prejuicios. Es difícil de entender que en una sociedad donde se prioriza el “ser feliz”, el bienestar personal, se suicidan aprox. unas 2.000 personas al día en el mundo, una cada 40 segundos. Vaya paradoja!
El suicidio nos concierne a todos/as, no es una enfermedad, tiene múltiples causas y que es de gran importancia el poderlo prevenir, es un problema de salud pública.
Para abordar toda la problemática entorno al suicidio, requiere un trabajo multidisciplinar entre distintos profesionales (policía, bomberos, protección civil, enfermeros/as, médicos/as, psicólogos/as, etc) y es necesaria una formación específica en suicidiología.
Hablar de la conducta suicida precisa diferentes abordajes desde la prevención, intervención y postvención, en distintos contextos de nuestra sociedad.
Impacto del suicidio en nuestro entorno, algunos datos:
Es la primera causa de muerte «externa» por encima de los accidentes de tráfico. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística en 2023, 11 personas al día se quitaron la vida en España.
El impacto emocional de cada suicidio afecta al menos a 6 personas del entorno como familiares, amigos/as, compañeros/as de trabajo, o personas que han sido espectadoras del suceso y pueden requerir la atención psicológica.
Según las OMS (Organización mundial de la Salud) existen 20 intentos de suicidio por cada suicidio, de ahí la vital importancia de poder detectar éste factor de riesgo, muchas veces oculto, para poder prevenir.
Otro dato alarmante es que de cada 4 muertes por suicidio, 3 son de hombres y 1 de mujeres. Esta diferencia se debe a que usan métodos más violentos, a la dificultad para pedir ayuda, donde el rol asociado a la masculinidad hace falsamente pensar que el pedir ayuda es signo de debilidad, y además está relacionado con el consumo de drogas y alcohol. En el caso de los intentos de suicidio ocurre al revés, donde las mujeres son mayoría.
En estas diferencias , estudiar el fenómeno del suicidio desde la perspectiva de género es un factor fundamental para poder abordar su prevención, debido a la diferencia de sentimientos, emociones y comportamientos que existe entre mujeres y hombres a la hora de afrontar las dificultades de la vida.
Es la primera causa de muerte entre los jóvenes de 16 a 29 años y además existe un alarmante incremento en las autolesiones. De ahí la importancia de hablar en los centros educativos del suicidio, depresión, ansiedad, autoestima, soledad, en general, de salud mental con la finalidad de sensibilizar sobre ésta problemática, desmitificar y prevenir el suicidio.
Otro dato a destacar, es que a partir de los 70 años, la tasa de suicidio alcanza el 25% del total (2021), y según el INE (2023) ha crecido un 8´8% en los últimos años. En muchas ocasiones no dan señales, el aislamiento y la soledad no deseada perjudica su salud mental impidiendo el acceso a un tratamiento adecuado.
España lidera el consumo mundial de ansiolíticos, sedantes e hipnóticos según el informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (2020), a raíz de la pandemia. Es decir, ante la falta de tiempo en atención primaria con cada paciente, la falta de psicólogos en la sanidad pública se está tratando a los pacientes con medicación altamente adictiva, sin tratar el sufrimiento emocional, sin saber cómo gestionar nuestras emociones y generando un malestar a largo plazo sin el tratamiento adecuado a las situaciones que suponen un sufrimiento interno psicológico.
La medicación es la única alternativa que se está planteando a los pacientes, sin la atención y tratamiento psicológico que sería lo más recomendable y efectivo.
Señales de alarma y/o factores precipitantes
Se resalta algunos pensamientos, emociones y/o comportamientos que nos pueden alertar del sufrimiento de una persona y que le puedan llevar a un suicidio.
Destaca lo que se llama ideación suicida, es decir, hablar de suicidio, comunicar su deseo de morir o quitarse la vida. Expresar de alguna manera que “ya no sirvo para nada”, “ no quiero ser una carga”, “estaríais mejor sin mi”, “ojalá no me despertase cada mañana”, etc y también hablar expresamente del suicidio. El 80% de las personas que se suicidaron lo habían expresado de alguna manera, por ejemplo, a través de redes sociales y/o lo habían dicho explícitamente.
Una señal muy obvia es el cambio de aspecto físico en cuanto a la falta de aseo, despreocupación por su imagen y de comportamiento como el desinterés por todo, alteración del sueño (sobre todo insomnio), dificultades de concentración y falta de apetito.
Otra señal que nos indica su malestar es el cambio brusco del estado de ánimo respecto a su comportamiento habitual mostrando desesperanza, percepción de ser una carga, hostilidad hacia uno mismo/a, aislamiento social.
Atención al incremento del consumo de alcohol, drogas y medicamentos. Es otra forma de paliar el sufrimiento interno, lo que suele conllevar a un ciclo de autodestrucción a todo nivel en su cuidado físico y mental.
Una especial atención hacia conductas autolesivas, que existe un gran aumento entre los adolescentes. El usar muñequeras, mangas largas incluso en épocas de verano, o por ejemplo dejar de ir a la piscina o playa nos pueden estar ocultando algo y pueden suponer un indicio claro factor precipitante a la hora del suicidio.
En ocasiones, el cambio brusco de estado de ánimo aparece en aumento de muestras de afecto, alegría injustificada, regalos sorprendentes como objetos preciados para esa persona y/o cerrando asuntos pendientes. Ahí, mucho cuidado! Porque la persona puede que ya haya tomado la decisión, es lo que se llama conductas de cierre. Otros ejemplos son hacer regalos de forma sentimental o que tengas una carga emocional para la persona, se da la mascota, hacen cartas de despedida, quieren hacer el testamento, visitan a amigos y/o familiares que hace tiempo que no ven.
Cuáles son los factores de riesgo?
A nivel general, en la población, podríamos hablar que los principales factores de riesgo son: intentos previos de suicidio, sufrir un trastorno mental como la depresión, ser varón (menor de 19 o mayor de 45 años), desesperanza hacia el futuro, aislamiento social y falta de red de apoyo familiar y presencia de ideación suicida.
Los adolescentes
Son especialmente vulnerables por la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración. Es más difícil detectar la depresión y se manifiesta más a través de la irritabilidad como enfados inesperados, respuestas airadas, actitud desafiante y con conductas de riesgo como comportamientos sexuales no propios de la edad, consumo de sustancias, peleas.
Cuestiones como la identidad de género y sexual, falta de pertenencia al grupo, bulliyng, fracaso escolar son otros aspectos a tener en cuenta en estas edades.
Merece una especial atención el gran aumento de autolesiones (acto de lastimarse su propio cuerpo a propósito. Por ejemplo con quemaduras, cortes, hacerse rasguños, etc) donde se evidencia un grado alto de sufrimiento psíquico. Es un intento de controlar emociones y estrés fuertes que pueden parecer imposible de tolerar.
El perfil de éstos jóvenes que se autolesionan son personas con baja autoestima, en muchos casos víctimas de acoso escolara o bullying, poca capacidad de resolver problemas y poca tolerancia a la frustración.
Desde la OMS comentan que son unas de las cinco principales amenazas para la salud, e incrementan el riesgo de lesiones suicidas. De ahí la gran importancia que los padres/madres puedan hablar del tema con sus hijos/as y pedir ayuda profesional.
En la población adulta
Existen unos factores de riesgo que se pueden ir acumulando en la vida de la persona y haga que se encuentre en una situación de alto riesgo como:
. Dificultades económicas y pérdida de empleo
. Rupturas de pareja e infidelidades
. Pérdida de prestigio profesional y jubilación
. Adicciones, drogas y alcohol
Me voy a centrar un poco más en los trastornos mentales , como factor de riesgo. En la depresión, la persona tiende a un mayor aislamiento, disminuye la resiliencia y aumenta el estrés antes situaciones cotidianas. Con respecto a la correlación con el suicidio, el 40% de suicidios padecían depresión y el 20% realizarán un intento a lo largo de su vida.
Los trastornos de personalidad asociados a personalidades con alta emotividad con comportamientos impredecibles, TLP (trastorno límite de la personalidad) donde se destacan por su impulsividad, irritabilidad, perfeccionismo con tendencia a la desesperanza e introversión es importante estar atentos a sus cambios de estado de ánimo y su descompensación.
Y por último destacar como en un trastorno como la esquizofrenia existe un 5% de suicidios a lo largo de la vida.
Las personas mayores
El 32% de los suicidios son en personas mayores de 65 años, son el grupo de población de mayor vulnerabilidad. La pérdida de funciones físicas y psicológicas o discapacidad, sentimiento de ser una carga, la institucionalización, la soledad, perdida de interés por la vida y las pérdidas acumuladas de seres queridos influyen en este aumento tan alarmante.
La Pandemia ha sido un factor que ha tenido un gran impacto en la salud mental de las personas mayores que viven solas. Ese aislamiento perjudica su salud e impide el acceso de un tratamiento adecuado, por lo que es fundamental detectar esas señales de riesgo, fomentar la una vida saludable evitando el edadismo para fomentar la salud mental y física.
Hay dos aspectos fundamentales en la prevención del suicidio en personas mayores:
- El respeto hacia los mayores, poniendo el foco en sus aprendizajes, fortalezas y experiencias
- Reducir el aislamiento, la soledad no deseada fomentando las redes de apoyo, realizar acompañamiento y visitas domiciliarias a aquellas personas que se sientan solas.
Por último, también comentar que existen otras situaciones que incrementan o pueden ser un factor de riesgo de suicidio como la violencia familiar, el abuso sexual, enfermedades terminales, y/o familiares con antecedentes de suicidio.
Pertenecer al colectivo LGTBIQ+ también puede ser un factor de riesgo por el rechazo y la falta de apoyo social que pueden padecer, especialmente para los adolescentes. Pueden haber sufrido agresiones físicas y psicológicas en su entorno más cercano por parte de amistades, familiares, entorno laboral, etc.
Cómo ayudar a una persona en riesgo de suicidio, qué necesita de nosotros/as?
Ser escuchada «sin interrupciones», es decir, no minimizar su sufrimiento o ser cuestionada por sus razones, ni tratar de decir frases como «hay luz a al final del túnel», «eres joven, tienes toda la vida por delante», «el tiempo lo cura todo». Escuchar estando con la persona de forma presente y acompañarle. Validar y reconocer el sufrimiento de la persona para aumentar la sensación de conexión, y preguntar directamente, siendo cálido/a y empático/a, y tomarse en serio cualquier sospecha de suicidio.
Para poder hablar con ésa persona, es importante buscar un lugar donde se sienta segura, donde pueda expresarse libremente, sin ser juzgado/a el tiempo que sea necesario, donde pueda mostrar su vulnerabilidad.
La mayoría de la población ha experimentado alguna vez en su vida ideas suicidas, y el 50% de la población general tendrá ideas suicidas moderadas y severas a lo largo de su vida. Por otro lado existe de forma errónea asociada enfermedad mental e ideación suicida, por lo que es vital que se sientan creídas sin juicios ya que cualquiera se puede ver desbordo/a en un momento puntual y pensar en acabar con su vida.
El sufrimiento es único y personal, y cada cual puede tener motivos muy legítimos para quitarse la vida sin ser una idea irracional o enfermedad mental. Lo que sí le ocurre es lo que se llama una visión de túnel, seguir sufriendo o acabar con su sufrimiento suicidándose. Las personas con ideas suicidas no quieren morirse, quieren dejar de sufrir.
Adoptar medidas prácticas: retirando o controlando objetos que supongan un riesgo, que la persona esté acompañada, buscar familiares y personas allegadas o significativas, y buscar a un psicólogo/a o profesional especialista en el tema.
La prevención más eficaz es la identificación y tratamientos tempranos.
“EL amor hacia uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia” Viktor Frankl
Teléfonos, asociaciones y otros recursos de ayuda frente al suicidio
Ayuda inmediata: 112 emergencias
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- Acude a tu servicio de urgencias en hospital/ambulatorio
- Si estás en tratamiento pide hora cuanto antes a tu médico/a y/o psicólogo/a
- Atención a la conducta suicida 024 (24h de atención)
– Guía para familiares en duelo por suicidio de la Comunidad de Madrid
– PREVENSUIC: Aplicación para Smartphone dirigida a familiares, profesionales y personas en riesgo.
– APSAV. Asociación para la prevención del Suicidio. Abrazos Verdes. Asturias.
– AFASIB (Familiars i Amics Supervivents per suïcidi de Les Illes Balears (Islas Baleares)
–AIDATU. Asociación Vasca de Suicidiología
– APSAS: Asociación para la Prevención del Suicidio y Ayuda al Superviviente. (Gerona)
– APSU: Asociación para la prevención y apoyo afectados/as por suicidio (Cdad. Valenciana)
– ASAM: (Burgos).
– BESARKADA-Abrazo: Navarra.
– BIZIRAUN: País Vasco
– BIDEGUIN: País Vasco
– Después del Suicidio: (Barcelona)
– Fundación Alaia (Madrid)
– Fundación Metta-Hospice (Valencia)
– Goizargi: Navarra
– Grupo Supervivientes de León
– Hay Salida, Suicidio y Duelo: (Cantabria)
– Papageno (Andalucía). 633 169 129 supervivientes@papageno.es
– Ubuntu (Sevilla)
– Asociación Luz en la oscuridad (Tenerife)
–Asociación Volver a Vivir (Tenerife)
– Red Nacional Psicólogos Expertos en Suicidio Psicólogos Princesa 81 S.L.P.: 657650594.
– Teléfono Contra el Suicidio- Asociación la Barandilla (Madrid): 911.385.385.
– Teléfono de la Esperanza: 717.003.717
– Teléfono Prevención del suicidio (Barcelona): 900.92.55.55.
El día mundial para la prevención del suicidio es el 10 de Septiembre, éste año (OMS, 2024) el lema ha sido: «Cambiar la narrativa». Un desafío para la salud pública, su objetivo es aumentar la consciencia de la importancia de derribar barreras, reducir el estigma, creando una cultura de la comprensión y apoyo para prevenir el suicidio.

Psicóloga Clínica por la Universidad de Salamanca en 1993, con Master Universitario (primera promoción) en Terapia de Pareja y Familia por la Universidad del País Vasco y amplió su formación en Psicodrama (Individual, Pareja, Familia y grupo) por el Instituto de Técnicas de Grupo y Psicodrama (ITGP). Pertenece a la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP) y miembro numeraria de la Asociación Vasca de Psicoterapias Dinámica y Sistémica (AVAPSI) acreditada como psicoterapeuta y profesora de familia y pareja

